19 de abril de 2007

Hasta que me lo imprimieron

Hasta que lo logré. Esta tarde me entregaron mi certificado de título luego de varios meses de espera.

La importancia que tiene es que corresponde a un hito. Uno nunca sabe si el no haber hecho el deportivo se considerará ilegal a pesar de haberlo cambiado por el multidisciplinario. O si los profesores metieron todos los datos bien y no aparecerá en el computador que te faltan 77 notas.

Por todo eso no basta con terminar los cursos, hacer la práctica y entregar la investigación final. Hay que esperar aquel papel bastante poco solemne, por cierto.

Son dos copias con mi nombre, mi rut y mis dos votos de distinción (no sé qué son. Se me ocurre que dos personas votaron para distinguirme... anda a saber) dando cuenta de que con fecha 30 de julio de 2006 (cuá... por qué me hicieron esperar tanto) soy Licenciada en Información Social ¿? ya ni recuerdo si es eso exactamente.

Y este hito, que es importante porque indica que nadie hizo nada mal y que todo salió bien, marca el fin definitivo de la universidad. Obviamente volveré a buscar certificados de notas y papeles varios a lo largo de mi vida, pero ya no formo parte de la institución. No nos debemos nada. Vida estamos en paz.

El fin de la etapa estudiantil (porque incluso aunque empezara un posgrado mamón no es lo mismo, pues ya uso cartera y no mochila; blazer y no chaqueta) provoca los tan queridos balances y el recuerdo de aquellos instantes que marcaron todo lo que viví durante estos 5 años exactos.

Cómo olvidar, por ejemplo, cuando me llamaron para avisarme que había obtenido la Beca Padre Hurtado (un Santo que me ilumina aunque yo sea atea. Eso es amor incondicional) aquel día 7 u 8 de enero de 2002 en que yo estaba muy estresada en espera de los puntajes. Cómo olvidar esa madrugada en espera de los resultados de las pruebas de Historia y Ciencias Sociales.

No había que pensarlo dos veces: la UC era la opción. Por mucho que quisiera la formación de la Universidad de Chile, competía con estudiar gratis con crédito y tener que pagar todo y hacer trámites de por vida; o hacerlo totalmente gratis cumpliendo con ciertos promedios anuales.

Me fui con el miedo de chocar con la sociedad cuica que habita en los pasillos de la UC, pero me encontré con grandes personas de las que guardo cosas aunque haya dejado de hablarles hace años.

Entre ellas se encuentra aquella que no puedo dejar de mencionar en esta ocasión: Cintia de Martin, colega de mechoneo, de "ricos" almuerzos en el casino, de "memorables" trabajos en grupo y dúo, de incontables pelambres y chistes y risas y soundstracks y conciertos de Ricky y bolsitas de Ricky y ánplag de Ricky y Yumbel y Andrea y Perro Asesino.

Pasar del colegio a la universidad nunca fue un cambio terrible, aunque sí sufrí mucho porque debía estudiar y lo he odiado toda mi vida. Opté por no estudiar. En realidad yo no elegí no estudiar, el no-estudio me eligió a mí.

Así pase los años leyendo poco, estudiando casi nada, pero aprendiendo harto (lo que quise aprender), asistendo a todas las clases y tomando mis apuntes. Así conseguí algunas notas que es necesario recordar en este recuento, a través de un pequeño ranking sin ningún orden en particular:

Teoría democrática: cómo olvidar aquel 2.3 que me saqué después de haberme leído todo el Contrato Social. BURRA. Eso me hizo estudiar como imbécil (el único ramo que quizás logró un grado de perfección en ese sentido) para pasarlo con honores.

Estilo. No puedo dejar de mencionar en este ranking aquel curso. Me sacaba puros rojos en los prácticos y en las pruebas me fue de bien en peor. Resultado: un 7.0 en el examen, jajajaja. Diosa. Y sólo estudié 2 horas antes un poquito.

Razonamiento matemático. Minutos del examen de Estilo lo supe: tenía un 3.9 final en este curso. Había que hacer algo. Metro. Campus San Joaquín. Profesor amable. Ayudante. Fui a todas las clases. Soy una persona de bien. 4.0.

Medios I. Preguntas al azar y justo sacan las que me sé. Suena el teléfono y el profe parece que "necesitaba atender el llamado". Un 6.2, que le vaya bien.

Teoría de la Noticia/Derecho de la Información/Información de la Actualidad. MIEDO. PÁNICO. Grandes resultados gracias a los "tips": habla mucho, no te calles, dilo todo, no vaciles, mira a los ojos, haz un distractor, muéstrate seguro, nunca no respondas.

Deontología. TOP ONE. Éste es de anología, para ser registrado en el libro "Las mejores anécdotas de un curso". Corría el año 2005 y el llanto. Casi no iba a clases de este curso, me costaba levantarme, no me leía los textos, me iba mal en las pruebas. Todo estaba muy negro y feo. Iba a reprobar. Decidí no ir al examen y reprobar no más. Tuve un pequeño impulso de recapacitar y fui con un camión de plata a fotocopiar todos los textos. SORPRESA, inexplicablemente la ayudante se los había llevado todos... yiiia. Bueno. Ahora sí que no voy. Listo. Oleado y sacramentado. En eso aparece una luz lejana de, por ese entonces, una compañera mariana (todo lo que te es Radio María) la inconmensurable Pauly, quien me dijo "no, cómo te le ocurre" (aunque en realidad quería decirme "tay weona, conchetumare"). Me mandó los resúmenes que tenía, estudié esa mañana antes del examen y fui. Tenía hora a las 16:30, pasaban los minutos, eran las 17:00. Tenía llamadas perdidas de los que querían saber cómo me había ido. Todos hablaban de los temas (mala costumbre de los weones, se los digo ahora en su cara) y yo quería llorar, quería irme, no sabía nada. Calma, tranquilidad. Ballentine. Me siento. Lo sé todo, dudo en una, era DISCUTIBLE. 6.2, excelente, casi te damos el 7.0, pero tuvimos una diferencia de criterio. GOLAZO, DIOSA, ÍDOLA.

Ufff. Eso en lo académico.

Otro hito que debo recordar es, por supuesto, mi viaje a Argentina. Allá estuve viviendo unos meses de intercambio en una universidad muy mala. Gracias a eso me saqué muy buenas notas sin moverme de mi escritorio. Con sólo tres cursos podemos describir la experiencia como "ampliamente productiva" en cualquier aspecto que no sea el académico. OBVIO, si a mí no me gusta estudiar. Inolvidables días que formaron el carácter que hoy tengo.

Se me olvidan muchas cosas en estos momentos, pero es importante recordar y agradecer a quienes hicieron posible que llegara este día.

Por ejemplo Madres, una persona que me tiene comida especial todos los días, que me cuida, que me da su amor, aunque nos peleemos por su corazón de abuela. Una persona que siempre tiene fe, a veces mucha, que sabe darte sorpresas, que tiene guardada la medalla de la Beca porque la siente propia, que tiene mi tarjeta de periodista en su billetera y se la muestra a la gente.

Los amigos, que me ayudaron con sus aportes, yendo a buscarme fotocopias, grabando radioteatros o reportajes de escritores tristes. O la Marru, que ahora no la veo nunca, pero que fue quien me acompañó a recibir el premio de la Beca porque mi mamá estaba enyesada.

Y cómo no, los que hoy no están conmigo, los que partieron antes de tiempo (siempre será antes de tiempo, siempre), especialmente mi última abuela, quien compartió estos años de universidad y que de algún modo los hizo posibles pagándome el preuniversitario, cuando entré con 450 puntos en historia para terminar con 752 en la prueba final. La que me dio un bolsillo de dólares cuando me fui de viaje, una pasta de dientes portátil y unas pastillas por si me daba dolor de muela. Que me habría dado una heladería, que llamaba a señoras que yo no conozco ni conoceré para decirles tal o cual cosa mía. Que fue a mis dos lanzamientos importantes.

Tampoco olvido a mi primera abuela, la que se fue mucho muy antes, dejándome aún en la básica. Que me recibía en esta misma casa para que yo viniera a jugar con la Lorena. Que me daba pollo y bisté porque pucha que soy mañosa yo. Que me compraba helados y me llevaba a la playa. Que le gustaban las películas de terror y las teleseries brasileñas como Riacho 12. Que nosotras las veíamos y éramos tan felices. Las dos no más. Que me prestaba sus zapatos de taco para caminarme la casa entera. Que aseguró mi futuro de algún modo haciéndose cargo de cosas que yo no sabía con mi mamá. Que tenía miedo de que yo me quedara desamparada. Lo peor de la muerte es que haya personas que no alcancen a ver la siembra de lo que cosecharon.

Otra de este trío maravilloso de mujeres es mi tía, la única, la inigualable. Loquilla, gozadora de la vida, colorida, viva. Junto con mi primera abuela eran el dúo dinámico y me mostraban el poco mundo que yo alcanzaba a ver a esa edad. Ella trataba de refinarme mostrándome lo que la rodeaba, pero yo seré una chula hasta la muerte. Muchos de los mejores momentos de mi vida pasaron a su alrededor.

Y bueno, esto se ha extendido mucho. Sólo queda por mencionar a todos los que me han dado una oportunidad en todos los sentidos, a los que han creído en mis proyectos y a los que estaban seguros de que me iba a ir bien. Ésos que te dicen "obvio que te fue bien po, obvio", aunque no es tan obvio para uno que lo vive.

Finalmente decir que aunque fue un tiempo de altos muy altos y bajos muy bajos, lo importante es que terminó bien. Sin sobresaltos, con mucho esfuerzo y creatividad, con mucho ocio también y con hitos. Fueron cinco años ETERNOS, jajaja, por supuesto, pero pudo más la paciencia y la fe en las cosas.

Todo esto no habría sido posible sin ustedes (que saben quiénes son) y sin el Padre Hurtado que derogó el examen de grado.

Por arribaaaaa, por abajooooooo. Pronto pronto las coordenadas de la once de celebración.

9 comentarios:

Patricio Mujica dijo...

Mi hijita tan chocha y orgullosita de su cartón =D

Le explico: sus votos de distinción son la "calificación" que la Universidad te entrega al recibir tu título, la que generalmente depende de tu promedio final de notas. Uno puede titularse con un voto de distinción, con dos votos de distinción, o con distinción máxima, según el caso. La verdad es que no recuerdo si hay menos votos de distinción y alguien podría titularse así como "aprobado" y con promedio 4.0 final, pero dos votos de distinción es una excelente calificación =)

Besotes, la quiero mucho.

°°JanEKew°° dijo...

felicidades

María Graciela dijo...

AL FIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNN


Yo tambien quiero un cartón...

Seca. Yo debo estudiar.

Musique dijo...

"Obvio que te fue bien"
:P


Abrazos, celebraciones, felicitaciones,...

bueno, nos vemos.



ah! Besososososoosstes

Lucho dijo...

Felicitola mucho mija.

muchos abrazos y parabienes y por fin me decidí a entrar al mundo del bló...

espero q me dure.

Anónimo dijo...

la felicito por todos sus logros.....
http://www.youtube.com/watch?v=9qr-09dUeN4

la invito a una fietsa de unos monos brutos participaria .
broma..

Inumea dijo...

estoy aquí.

Solamente porque desde hoy me apellido Cicuta.... qué casualidad.

Buenos deseos.

Anónimo dijo...

Perdone que le escriva por aca .CON RESPECTO A FIESTA DE LAS ARTES .

como se puede ayudar ,es necesario tener que un grado academico o que cosa ,es voluntariado ,a donde va enfocado y cuales son los objetivos finales .

atte un curioso.
NO TENGO BLOG DISCULPE

María Graciela says dijo...

Ya po

Actualiza!!!

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