28 de septiembre de 2009

Segundo tiempo

¿Qué tenemos en común Navarro y yo? Que ambos nos comportamos como verdaderos reculadores oficiales.

A mi juicio lo de él es peor. Hizo campaña pa ser presidente, inscribió su candidatura y unos días después se arrepintió, se echó para atrás y ahora apoya a MEO (y con esto MEO para arriba... chiste burdo, lo sé).

Yo, por mi parte, elegí un departamento, lo fui a ver dos veces, lo medí, lo estudié, hice una cita para hacer la reserva... y al final llamé al corredor y le dije que no. Me arrepentí, me eché para atrás.

Esto fue el viernes.

Los sucesos comenzaron a desatarse el jueves en la noche. Después de visitar con mi madre el depto winner (que era maravilloso), me dio una cosita así como que no todo era tan buena idea. Entre medio mi mamá me traía juegos de baño, especieros, colgadores de ropa y cajas para comenzar a empacar. Amor de madre. Yo le decía "no me quiero ir" y ella me decía que me iba a hacer bien, etc, etc.

Ok. Me semi convencí.

Viernes en la mañana, yo figuro en la oficina de la Nélida, mi consejera de negocios. Me llama el corredor le digo que cuando llegue a mi casa le confirmo a qué hora voy con el cheque.

Me tomo la micro de regreso y algo no me cerraba. Digo, esto era más que un problema de extrañar y echar de menos. Se jugaba la lealtad. Me imaginaba en mi hermosa tina de baño o en mi hermosa cocina haciendo los espectaculares tallarines a la Luisini, mientras acá quedaban los otros con sus caras largas y su resistencia destemplada.

Y una voz me decía "esto no es lo correcto, no está en equilibrio". No era lo incorrecto tampoco, pero no era lo correcto. Faltaba un paso entre medio, me estaba saltando algo. Qué es, qué es, me decía. Mientras tanto, como digna drama queen, iba llorando en plena micro y todo el mundo me miraba. Y NO PODÍA PARAR PORQUE CUANDO EMPIEZO NO PUEDO PARAR.

Mi cabeza se debatía entre un montón de pensamientos, como la oficina nueva, unos sillones, la instalación de teléfono, el cambio de la web de Blanco, la piscina, la inauguración en el bar... Al mismo tiempo se me entrometía el gran proyecto gran 2009, la cara de mi mamá diciéndome adiós con una sonrisa pensando que merezco algo mejor y que me lo gané.

Me iluminé.

Me faltaba un paso, efectivamente: hacer el gol o esperar el pitazo final. Pero terminar el partido.

¡Me estaba yendo en el descanso después del primer tiempo! Qué idiota. Mi equipo va perdiendo por goleada y yo lo iba a dejar abandonado. ¡Si ahora el técnico me va a meter a Tello y Sebastián González (no porque sean buenos, sino porque los amo y eso me hace a mí ser buena) para que me ayuden!

¡Cómo me voy a ir cuando el partido no ha terminado y yo soy la estrella del equipo!

El fútbol me dio la metáfora, el trayecto entre la oficina de la Nélida y mi casa me dio la respuesta.

Y así fue como llegué a mi casa llorando desesperadamente (porque cuando empiezo no paro) y le dije a mi mamá NO ME VOY.

Y me sentí como Navarro. Puta, ahora todos se van a reír de mí. Hice el tremendo escándalo y al final me quedé. CUEK.

Pero bueno. Mi mamá se puso feliz, me dijo "tú sabes que yo siempre te apoyo, pero me da mucha alegría que sigamos juntitas". SNIF.

Y así es como Luisa entra con el equipo reforzado a la cancha. El árbitro está al centro, yo tengo la pelota en los pies, el papá del Pato hace el presupuesto y comenzó señores... los últimos 100 días del 2009 eran para esto.

Aún no recibimos los recursos que necesitamos, pero esto comenzó. Comenzó sin ellos y esperándolos, pero no se retrasa más. El miércoles recibo mi primer gran sueldo y el banco me dará un crédito a palos. No se espera un segundo más. Damas y caballeros, está todo dado para el triunfo de Chile.

Nos vemos en la celebración que no será en Plaza Italia, sino en Caco (porque Caco regresó, shhht).

7 comentarios:

Viviana dijo...

Hum... arrugue de barrera?
jajajajajajaajajajaja!
No hay nada mejor como estar en casa, Dorothy

Luisa Ballentine dijo...

Jajajaja, así dicen, no? Aunque yo diría: no hay nada mejor que estar en la casa de Bon Jovi, jajajajaja. Beso!

Lorena dijo...

Luisa,
El corazón siempre siempre sabe. En el silencio o en el segundo antes del salto, el corazón siempre sabe, sólo hay que escucharlo bien, pero bien. Después de eso, los segundos tiempos elegidos con voluntad son fantásticos si se decide jugarlos con el alma. No lo sabré yo!
Para lo que quieras, quedarte o irte, subir o bajar, te acompañamos.

Cintia de Martin dijo...

vuelve caco!, explícame jajajaa

Luisa Ballentine dijo...

Gracias, Lorena! Qué sería sin el apoyo vuestro. Un besote!!

Luisa Ballentine dijo...

Of course! regresa como todo lo bueno.

Cintia de Martin dijo...

q emoción más grande
vamos por caco

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