6 de noviembre de 2009

Jugando a la profesora

16:42. Voy en el metro rumbo a Súmate. Me pongo a pensar en algo para escribir acá (no crean que este blog se escribe solo, no, hay que darle algunas vueltas a sus contenidos... no muchas, claro). Empiezo a pensar en algo como "el pasado siempre te persigue" o "no puedes escapar de tu pasado", recordando algunas cosas graciosas de mi vida. Trato de buscar momentos para ilustrar este post y pienso en cuando yo era chica y tenía que jugar sola porque no tenía hermanos y mis amigos eran todos hombres, entonces no podía compartir juegos como las muñecas y la profesora.

Yo jugaba a la profesora. Y lo jugué hasta grande. Me hice un libro de clases, rayaba en un vidrio con un lápiz scripto porque no tenía pizarra... y ahí hacía mi clase. Incluso mi gran amiga Lorena me acompañó en esta aventura y ella también tenía su libro. Pasábamos la lista, poníamos anotaciones, hacíamos pruebas y dábamos la clase.

Me veo con 6 ó 7 años hablando a una multitud invisible y escribiendo materia en el vidrio. Deseando ser esa figura de mando y sabiduría.

De pronto, como un flash insolente que interrumpe mi post de cosas divertidas del pasado, aparezco yo misma con 25 años frente a una pizarra de verdad con una audiencia real que me escucha y toma apuntes. Estoy en Súmate, haciendo clases. Soy la profesora.

No vi venir esa imagen. Se me apareció espontánea. Hice el link: es impresionante cómo uno labra su futuro a veces sin darse cuenta a partir de todas sus acciones. Me encanta dar clases, pero no tanto como para haber estudiado pedagogía, eso lo descarté cuando chica, no me gusta el estudio de la enseñanza, pero sí dar clases.

No me lo propuse como objetivo, nunca pensé que llegaría a darse, pero ahí estoy. Con la misma prestancia frente a un curso.

No lo busqué, pero lo quise mucho. Y lo conseguí. OH MY GOD, la vida es demasiado misteriosa, loca y espectacular. Me asombra todos los días.

En fin, pronto les escribiré el verdadero post que iba hoy día contando algunas cosas de mi pasado. Turbias y no tan turbias. Stay tuned.

4 comentarios:

Maya dijo...

también era uno de mis juegos favoritos: mis amiguitos sentados en el patio de mi casa y yo, frente a la pizarra, dando clases de ortografía. Curiosamente, años después, a los 18, en segundo de Hispánica, era profesora de Lengua castellana en un cole.
Lindo post. ¡Un abrazo!
Luisa

Luisa Ballentine dijo...

Noooo, en serio???? Guau!! Qué loco cómo se nos van cumpliendo esos deseos. Y qué bueno que no soy la única que jugaba a la profesora!!!

Un abrazo, Maya!

Dinelli dijo...

MMM que misteriosa que es la vida, de mi niñez recuerdo que jugaba con mis amigos del barrio al supermercado, pero ya creo que es una opción un poco menos interesante que ser profesora, espero con ansias cuando se cumpla el que este frente a una caja ingresando dinero y pasando artículos por una maquinita que hace bip....jijijijij

Luisa Ballentine dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJA, es demasiado entretenido jugar a ser cajera. Yo jugaba también a ser secretaria, ya contaré más historia de la niñez.

Besooo

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