15 de abril de 2010

¡Cómo pude olvidarte!

Por culpa del maldito terremoto, me olvidé de ti, hijo querido. Corazón de melón de la mamá que siempre me apoyas y me das buenas noticias... y trabajo, por supuesto.

Ahí la mamá tiene que estar encima tuyo para que no te vayas a caer, pero bueno, para eso estamos las madres.

Hijo mío, te agradezco las alegrías infinitas que me has dado en este tiempo y que me seguirás dando. Tú sabes que no siento que esto sea mi camino definitivo, pero mientras lo transitamos juntos seremos exitosos.

Te quiero, Blanquito de mi corazón y pronto compraré la torta.

Felices 2 años a mi empresa Blanco Comunicaciones.

2 comentarios:

Daniela González Albornoz dijo...

Bacán, Luisa! Felicidades a Blanco. Yo creo que aunque te cambies de camino, siempre será tu primogénito y los que somos hijos mayores sabemos que eso es algo inolvidable pa los padres jajaja. Besos!

Luisa Ballentine dijo...

Gracias, Dani!!! Y sí, como hija mayor sé bien el efecto de la primogenitez, jajaaja. Blanquito tendrá mi amor para siempre. Besurro!

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