24 de diciembre de 2009

Vivir para viajar

Ése sería un objetivo de vida.

Regresé el domingo de mi fin de semana playero en Totoralillo, Región de Coquimbo. Específicamente me quedé en las cabañas Tiki Tano, un complejo pequeño que está al borde costero y que posee acceso privilegiado a la playa del sector. Además tiene una especie de piscina que se forma cuando el agua ingresa a dos brazos de rocas. Un paraíso.

Elegí ese destino después de investigar mucho en internet y leer buenos comentarios. Justo antes de irme para allá, la Revista del Domingo incluyó a Totoralillo dentro de las 10 mejores playas de Chile. En primer lugar estaba La Virgen, que queda cerca de Caldera, donde estuve este año con mi amigo personal y referente Alejandro, y de la cual no guardamos una impresión tan espectacular como para creer que es la mejor playa de Chile. Nosotros preferimos, esa vez, Las Machas, un lugar de aguas calmas y muy piola para tirar la toalla en la arena.

La Virgen está en un hermoso entorno, es casi una cueva a la que se ingresa flanqueada por montañitas, con arena blanca y aguas turquesas (frías... eso no tiene remedio en Chile hasta donde yo he conocido). El problema que tiene es el acceso que es un cacho y que en verano colapsa, obviamente.

Del complejo Tiki Tano, donde estuve ahora, sólo puedo decir cosas positivas. Primero agradecer al staff porque me trataron como una reina. Cabe señalar que viajé sola, por lo tanto era importante la seguridad del lugar y todas esas cosas, y en ese sentido fueron un 7. El complejo es sencillo, pero la cabaña está super bien equipada. No tiene tele ni cocina, pero sí frigobar. Llevé mi notebook y escuché mucha música y vi películas que tenía pendientes.

El restorán es riquísimo, pero los platos son ultra pequeños y los precios ultra grandes; como yo sabía eso fui preparada con mucha golosina y snack de modo de hacer sólo una comida en el restorán (porque Totoralillo está al borde de la carretera a 15 Km de Coquimbo, por lo tanto si no andas en auto no da pedir un taxi a cada rato para ir a pasear a otros lados). Sin embargo, el desayuno era tan rico y contundente (incluido en el precio), que recién me daba hambre como a las 6, me comía unas galletas y luego a las 9 a cenar. Super.

La playa es hermosa. Tanto el pedazo que está al lado de las cabañas, como el manto que se extiende en su totalidad y que deja entrever el complejo Las Tacas al fondo. Aguas claras, arena blanca, poca gente (al menos en esta fecha). Hermoso. Incomparable.

Me quería ir de viaje con amigos, pero fallaron dos y pensé que quizás era una señal del destino: es tiempo de viajar sola, aperrar y ver qué onda. Así es que ni siquiera me puse a reclutar más gente para el paseo, decidí irme sola no más. Arrendé mi cabaña, compré mis pasajes, hice mi maleta y partí para allá.

Y lo pasé increíble. Lejos uno de los mejores viajes que he hecho. Como fui sola le quise dar un objetivo reflexivo, crear un espacio para meditar acerca de lo que ha sido este 2009 y proyectar el 2010. Como tenía miedo de aburrirme, llevé muchos libros, pero al final no leí ninguno, jajajaja. Me entretuve demasiado conmigo misma. Me dije muchas cosas interesantes.

Lo que no me perdí fueron las películas: El solista, El guerrero pacífico (que me había recomendado hace tiempo mi amiga personal Noe), Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Sex and the city (de nuevo, porque empecé a ver Bastardos sin gloria, que la había descargado antes de que se estrenara y me aburrió más que la chucha la weá FOMEEE, FOMEEEE LA WEÁ), 27 bodas y 7 almas. Dos películas por noche, 3 noches.

Lo que es dormir al lado del acantilado donde el mar se revienta sobre las rocas, no saben lo que es. Nunca hay silencio porque el sonido del mar no cesa. En la mañana me llevaban el desayuno y abría las cortinas. Tomaba mi té mirando la inmensidad del mar desplegarse por sobre todas las cosas al alcance de mis ojos.

Y como yo amo el mar y la playa, pensaba que eso era la perfección.

Me gusta el mar porque me calma. Estando allí no hay que llenar las horas ni pensar en tantas wevadas, las cosas son como son, da lo mismo. Me llevé mi toalla y me tiré en la arena a sentir el sol. Me bañé (porque yo me baño EN la playa), gocé con las olas, con la espuma, con la transparencia de esas aguas.

En medio de ese paisaje que es el más hermoso que hay sobre la faz de la tierra (en mi tierra al menos), recibí mi revelación. Entendí lo que falta ahora por dejar venir, lo que hay que permitir que pase.

Sin preocupaciones, trabajé un par de horas en un proyecto y después me aburrí. Saqué mi computador a la terraza y mirando hacia el horizonte recto de todos los océanos mientras caía el sol de las 7 de la tarde, canté mis canciones preferidas. El viento me golpeaba la cara. Contemplé el atardecer entero, me dio frío, me abrigué, regresé.

No podría vivir allí de todos modos. El amor a la playa y al mar es proporcional a la distancia que tenemos. Mientras más lejos más la extraño. Si viviera allí no podría apreciar la magnificencia que tiene el conjunto de agua con arena.

Fue un gran viaje. No me aburrí. Me dio miedo en la noche porque creo en fantasmas, pero no vi nada sobrenatural. Maté arañas. Desde el agua miré mis cosas a lo lejos mientras me bañaba. Cargué mi maleta todo el viaje, me mandé 7 en horas en bus y se me hizo corto. Dormí hasta las 2 de la tarde en una cama de 2 plazas para mí sola con el mejor colchón del mundo y las mejores almohadas y plumón. De ensueño.

Me gané ese viaje y me alegra mucho haber ido sola. Al viajar sola se manejan otros tiempos, otras cosas suceden, se reflexiona mucho, pero no tanto como uno creería. Este viaje ha sido el único que ha logrado mantener mi diálogo interno callado en algunos momentos. Hubo momentos, pocos, pero los hubo, en que no pensé en nada, sólo miré y no quise hacer más que eso. No tuve nada que decirme, estaba claro.

Es una inmejorable locación para realizar un viaje de este tipo y es 100% seguro para estar tranquila y protegida. Lo recomiendo a todas quienes se quieran dar un regalo porque lo merecemos.

Éste es mi segundo año de viaje-balance y será una tradición. El próximo año volveré a aislarme en algún lugar así: siempre protegido y seguro y al lado de la playa; pero esta vez ni me molestaré en buscar compañía. Me voy sola. Me regaloneo.

Y como los regaloneos no terminan ahí, hoy me corté el pelo y me hice reflejos. New year, new look. 2010 con todo, pero eso es otro post.

Ahora les dejo una foto del paraíso. Sorry mi cámara que saca las fotos tan blancas.



Playa hermosa te amo.



En mi terraza personal afuerita de la cabaña con el mar de fondo.

6 comentarios:

Martín dijo...

Estás para el suplemento Viajes del simil Clarín chileno...

Ah, me gustó encontrar la palabra "piola" por ahi arriba.

La noe recomienda buenas pelis??

Luisa Ballentine dijo...

Sí, me gustó mucho. Recomienda buenas películas para el estilo de cada cual. No sé si ésta que vi es tu estilo, pero es el mío 100% y seguro que ella a ti te recomendaría una a tu estilo 100%. Es la Noe.

Y me encantaría escribir para cualquier suplemento de viajes, incluso para un blog de última categoría que yo misma armara y que quizás arme, jajajaa.

Feliz noche buena!

AyLin dijo...

Lu,

Que viaje más increíble... Sabes que yo hace mucho tiempo que tengo ganas de ir ahí. Pero por mil y un excusas tontas todavía no llego.

Que tengas una Feliz Navidad

Luisa Ballentine dijo...

Nooo, tienes que ir!!!!!!! Es lo más hermoso. Que lo pases muy lindo esta noche!

Héctor Tolmo Torres dijo...

Puedo agregar que totaralillo y guanaqueros tienen hermosos parajes tanto de día como de noche... a veces si te quedas lo suficientemente despierta puedes ver como el mar absorbe a la luna... en una mágica expresión... o en la cordillera se aprecian las estrellas y la luna en una mágica velada en una terraza con parajes alejados de tanta gente que hay en la capital.

Luisa Ballentine dijo...

Así es, estimado.

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