10 de marzo de 2007

Reflexiones crípticas

Al parecer la tristeza no es tan mortífera como el cáncer. Es más bien un ataque de asma leve que se pasa.

La angustia es algo similar, pero que se soluciona cuando nos encargamos del objeto angustiante o cuando todo termina.

A veces las cosas no terminan a pesar del tiempo. A pesar de años ya.

Entonces yo me encargo del asunto y me sincero conmigo.

Entonces yo me pregunto ¿qué tengo que andar viajando a donde no tengo que andar viajando?, ¿qué es lo que estoy buscando cuando decido vivir en donde no tengo que andar viviendo?

Y entonces lo veo claramente: debo recluirme por al menos dos años más aquí.

Por supuesto que me autorizo para ir de vacaciones a Europa. Me lo merezco. Pero siempre de regreso.

Padre Hurtado, ayúdame en las dos cosas que sabes: la uno, y la dos. Si me haces elegir entre ambas, me quedo con la uno. Resolviendo uno, la dos se vuelve prescindible, y no viceversa.

¿Y si esto lo reflexiono sólo porque es sábado y los sábados son difíciles?

Puede ser.

Ya mañana veré de nuevo con claridad, aunque creo que debo respetar mi decisión y no salir a vivir al mundo.

Quedarme aquí.

Quedarme hasta que otras se entusiasmen con la idea de tenerme cerca. Quedarme hasta que se comprenda que no se puede ser amigo de ambos, se debe elegir a uno. Quedarme hasta que irme sea algo menos peligroso.

2 comentarios:

°°JanEKew°° dijo...

no se quede vachase

Musique dijo...

yo le dije... "por allá"
ya sabe.


Abrazos.

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