1 de julio de 2009

La ciudad es para los que la aman

La ciudad me encanta. Me encanta el tráfico, el pavimento, los semáforos, la gente paseando con mucha urgencia para todos lados. Me encanta la histeria de algunos, el relajo de otros. Me encantan las luces (aunque voto por ahorrar en tiempos de crisis), las plazas, las fuentes con agua, los edificios de vidrioespejo. Me encanta el cemento, me encantan las carreteras que todo lo unen. Me fascinan las tiendas, los cines, los teatros, la arquitectura en general, La Moneda y su plaza de la ciudadanía, el agua que brota en Providencia y se llena de colores hacia la noche.

Amo la ciudad. La ciudad es lo mío. El frenesí, la rapidez, la urgencia, todo para ayer, todo de inmediato. 1 hora arriba de la micro para llegar un poco más allá, los retrasos, las posibilidades, las actividades.

Ok, quizás 1 hora arriba de la micro no me gusta tanto, pero me lo mamo. Porque me gusta la ciudad. Y sarna con gusto no pica.

Me encanta que siempre hay algo que hacer, hay señal de celular hay TV satelital, existe el teléfono, el wifi, la hiperconectividad de todos con todos. Y todo es majestuoso, abunda la comida chatarra y donde comerla, abundan los espectáculos. La ciudad es para los que tienen pidulle en las venas y necesitan desenvolverse en la vida como si todo fuera lo último y lo más importante.

Y por eso en la ciudad tenemos que vivir los que somos así. Los que somos frenéticos, trabajólicos, los que hacemos mil cosas al mismo tiempo y necesitamos de todo. Los buenos pa los trámites, los buenos pa salir al cine, al teatro, a la comida chatarra, al parque acuático al columpio gigante de La Reina. Los que nos gusta comprar compulsivamente: botas, jeans, mucho maquillaje. Los que nos gusta salir en tacos por la vida aunque no podamos caminar.

Los que apreciamos el cemento y el vidrioespejo. Los que somos más grises que verdes (no de corazón, sino de estética). Los de corazón apasionado por las infinitas posibilidades de la ciudad y la imposibilidad de realizarlas todas.

La ciudad es para los que vinieron de lejos y se enamoraron de Estación Central, el Paseo Ahumada y Bellavista. Y se quedaron. Por amor.

Por eso me molesta la gente que reclama contra la ciudad. Aquí en Santiago somos muchos, nos vendría bien que unos cuantos nos despejaran la cosa.

Es la ciudad más grande en medio de un país entero de campo, tranquilidad, verdor y todas esas mamonerías que les gustan a algunos (y que yo respeto, por supuesto). ¿Qué hacen aquí entonces?

Es que acá están los estudios, mentira, hay universidades en todo el país. Es que acá está el trabajo, mentira, se puede emprender en todo el país.

Son cobardes.

Quienes sobreviven en la ciudad y cargan consigo día a día el odio a su asfaltado imperfecto y su congestión permanente, son unos cobardes. Se hacen llamar afuerinos, reclaman el nunca poder adaptarse y siempre están sufriendo... pero no son capaces de irse. Se autodefinen como la minoría campesina que sale en defensa de su norte y de su sur, pero al momento de dar la cara no son capaces de aliarse y fundirse con su norte y con su sur. Siguen acá. En mi ciudad hermosa, despreciándola.

Yo los desprecio a ustedes por cobardes. Por no ser capaces de defender el estilo de vida que quieren y venderse al sistema como el empleado resentido que odia su trabajo y nunca lo deja. Porque la cobardía es más fuerte.

Y de lejos escucho las voces que dicen "no es llegar y dejarlo todo", "es que las deudas", "es que los compromisos"... es que siempre va a haber razones para ser cobarde. Las razones para ser valientes son pocas, más bien dicho es una: ser fiel a uno mismo. Por eso a todos esos afuerinos que vienen a insultar mi capital, a patear mis piedras y despreciar lo que representa Santiago, no sólo les digo que se vayan (mejor para nosotros) sino que dejen de criticar al sistema y cómo los atrapó, pues los únicos que se atraparon a sí mismos fueron ustedes, sin la convicción para luchar por otro tipo de vida en otro lugar y con la desvergüenza de culparnos a nosotros, los de alma citadina, por sus problemas y sus nostalgias.

6 comentarios:

Viviana dijo...

Absolutamente de acuerdo, Luisi!

Luisa Ballentine dijo...

Estamos en sintonía, Vivi!! como siempre, dos Bonjoveras de todo y lomo.

Cintia dijo...

Wena, por eso el que se quiere bañar, tiene que bañarse, como yo. Aunque me gusta Paseo Ahumada y Estación Central, el campo me gusta más, na q hacerle. Hay que asumirlo y no andar llorando, después recordando lo que se dejó, esa nostalgia maldita.
El otro día le conté a la Sholedá de nuestra baket list y me dijo: puta y yo encerrá en este pueblo, jajaja. No es que no me guste nuestra baket list (me encanta) pero si ella me pide cambiar, se lo cambio.
ATTE
CdM

Luisa Ballentine dijo...

Jajaja, pero que se venga una semana y le hacemos realidá de báquet list. Pero para mí tú eres santiaguina por adopción. El campo es lo tuyo y allá te bañarás, pero Stgo siempre te tendrá en su corazón porque te amamos y porque supiste descubrir sus maravillas y mostrármelas, como Don Pepe, Olan y no olvidar atracciones de agua.

Lo que me recuerda: llévame a don Pepe, jajajaa.

Cintia de Martin dijo...

jajajajajajaja, bueno, apenas pueda ir a cobrar mi chocoso, vamos donde pepito, que es tan reeeeeeeeeeeeeeego.
Gracias por adoptarme :D
Los quiero, adiós.

Luisa Ballentine dijo...

Yo mandé a mi mamá a cambiar el mío, jajajaja. Pa que vamos.

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